¿Alguna vez alguien te ha preguntado: “¿Qué tirada uso para amor?”, “¿qué esquema sirve para trabajo?” o “¿cuál es la mejor tirada para saber si vuelve?” Y una se queda pensando: bendito, la pregunta todavía está en pañales y ya quieren vestirla de gala.
En cartomancia pasa mucho. Se cree que cada tema necesita un molde fijo: amor con tres cartas, trabajo con cinco, futuro con siete, y si la cosa está intensa, pues que venga una tirada más grande porque “más cartas, más claridad”. Pero no siempre es así. A veces más cartas solo significan más revolú sobre la mesa.
El problema no es usar esquemas. El problema es usarlos sin intención. Una tirada no debe empezar con el dibujo de posiciones, sino con la pregunta que la provoca. El esquema solo es útil cuando ayuda a organizar lo que realmente se quiere mirar.
No es lo mismo preguntar “¿qué siente esta persona?” que “¿qué bloquea esta relación?” o “¿qué necesito entender antes de continuar?”. Todo puede caer bajo el tema amor, pero cada pregunta busca una cosa distinta. Una quiere emoción, otra quiere obstáculo, otra quiere consejo. Por eso no siempre sirve el mismo esquema.
La tirada no es molde. Es mapa.
Un molde obliga a que todo encaje aunque no quepa. Un mapa, en cambio, te ayuda a ubicarte: dónde estás, hacia dónde miras y qué camino conviene seguir.
Para escoger mejor un esquema, empieza por estas ideas:
Primero, define qué quieres observar.
¿Buscas causa, tendencia, consejo, bloqueo, desarrollo o resultado? Si no sabes qué buscas, cualquier tirada puede parecer confusa.
Segundo, ajusta el número de cartas a la necesidad real.
No toda pregunta necesita una tirada grande. A veces tres cartas bien ubicadas dicen más que diez cartas puestas por ansiedad cartomante.
Tercero, dale función a cada posición.
Cada carta debe tener un trabajo claro. Si una posición no aporta nada, probablemente está decorando la tirada como florero en sala ajena.
Cuarto, respeta el orden del esquema.
Si definiste una estructura, úsala. No empieces a brincar de carta en carta porque entonces el mapa se vuelve laberinto.
Quinto, cierra con una síntesis.
Una buena lectura no termina en “salieron estas cartas”. Termina en una idea clara que responda la pregunta.
El esquema no limita la intuición; la encamina. Ayuda a que la lectura tenga dirección, coherencia y propósito. Sin esquema, puedes terminar interpretando todo y nada al mismo tiempo. Con un esquema bien pensado, cada carta ocupa su lugar.
Consejo final: antes de buscar “la tirada perfecta”, revisa si tu pregunta está bien formulada. Muchas veces el problema no es el esquema, sino una pregunta demasiado amplia, confusa o mal enfocada.
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Bendiciones para todos! Será hasta la próxima.
Liz Figueroa Lenormand
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¡Muy buen artículo! Gracias Liz por tu guía y sabiduría