Como Empezo mi Pasión con El Lenormand

Escrito por Liz

Soy Liz Figueroa, tarotista con más de 35 años de experiencia y especialista en el Oráculo Lenormand desde 2014. Originaria de Puerto Rico y residente en EE.UU., me dedico a enseñar Lenormand y compartir conocimientos sobre cartomancia y espiritualidad. Como creadora de contenido, inspiro a miles en redes sociales con mi enfoque práctico y tradicional. ¡Gracias por visitar mi página!"
junio 1, 2018

Publicado originalmente el 31 de enero de 2013
Actualizado el 31 de mayo de 2025 con corrección gramatical, estructura mejorada y una mirada más íntima a mis inicios con el Lenormand.

Mi Primer Encuentro Real con el Lenormand: Cuando la Tirada Anunció un Incendio

Desde niña, siempre me atrajeron las artes esotéricas. Crecí en un hogar católico, pero mis padres mantenían sus creencias espirituales ocultas: por parte de papá, el espiritismo; por parte de mamá, la santería. Así que podría decir que crecí en tres religiones a la vez: católica, espiritista y santera.

Con el tiempo, me enamoré del Tarot y lo estudié con devoción, aunque en secreto durante muchos años. Sin embargo, con los años, mis intereses fueron cambiando, al igual que las herramientas espirituales que iba descubriendo.

En noviembre de 2012, me mudé a un nuevo pueblo y a un nuevo apartamento. Llevaba meses observando en Facebook una nueva moda que despertó mi curiosidad: las cartas Lenormand. Me picó el deseo de aprender. Busqué en YouTube y encontré a una señora americana llamada Donaleigh, quien explicaba con claridad estas cartas tan misteriosas para mí.

Como no tenía un mazo Lenormand, me fabriqué uno usando cartas de póker.

Una tirada aparentemente absurda…

Fue el 31 de enero de 2013 cuando tuve mi primer gran asombro con el Lenormand.

Ese día llegué cansada de un taller de trabajo. Me puse la pijama y comencé a hornear una gallina. Mientras esperaba que la cena estuviera lista, decidí probar mis cartas Lenormand caseras para ver cómo iría mi semana.

La tirada fue esta:
Jinete + Carta + Barco + Jardín + Ratas + Cigüeña

Las observé con atención durante varios minutos, mientras vigilaba el horno. Recordé lo que decía Donaleigh: que el Lenormand debe leerse de forma literal y con frases, no como el Tarot.

Mi interpretación fue la siguiente:

  • Alguien vendría pronto (Jinete)
  • con un mensaje (Carta)
  • sobre moverme o mudarme (Barco)
  • a un sitio con muchas personas (Jardín)
  • donde habría gente nerviosa o problemática (Ratas)
  • y al final habría un cambio o traslado (Cigüeña)

La verdad, me pareció una interpretación ridícula. ¡Si apenas me había mudado hacía unos meses!

…que se cumplió 20 minutos después

Pasados apenas 20 minutos, alguien tocó la puerta con fuerza. Era un policía. Me notificó de manera urgente que debíamos evacuar inmediatamente. Había un incendio en una planta procesadora de alimentos justo detrás del residencial, y existía riesgo de explosión por los tanques de nitrógeno. ¡Había que salir ya!

Apagué el horno —dejando mi gallina a medio cocer—, me vestí encima de la pijama, agarré lo más importante y salí al estacionamiento, que estaba lleno de vecinos en pánico.

Gritos, peleas, gente corriendo a sus autos…
Y yo, sin conocer a nadie, sin vehículo, sola.

Grité pidiendo ayuda. Un vecino, conmovido, me tomó de la mano y me montó en un auto lleno de personas que lloraban. Nos sacó rápidamente del lugar y nos llevó a un cuartel de policía. Allí nos recibió la Cruz Roja. Luego fuimos relocalizados a un hotel para pasar la noche.

Una noche difícil… y reveladora

No pude dormir. Las sirenas de patrullas y bomberos de varios pueblos no dejaban de sonar. Más de 150 personas fueron evacuadas esa noche y distribuidas entre hoteles y auditorios escolares.

Lloré casi toda la noche. Antes de mudarme a ese lugar, yo no tenía hogar. Dormía en el sofá de mi trabajo y a veces en mi coche, como consecuencia de mi divorcio.
Sentí que lo poco que tenía, lo había perdido otra vez.

Cuando finalmente nos permitieron volver al residencial, lo primero que hice fue correr al apartamento. Estaba intacto, aunque impregnado del olor a humo y azufre podrido, típico de fábricas de alimentos.

Mientras limpiaba, me topé con la mesa donde había dejado la tirada de cartas. Me quedé congelada.
La tirada había sido exacta. Literal. Precisa.

Ese momento me marcó para siempre. Me enamoré del sistema Lenormand. No como una moda, sino como una herramienta viva que me había hablado —y me salvó.

Y así comenzó todo…

Desde entonces, he estudiado, enseñado y leído Lenormand más que cualquier otro oráculo. Me uní a varios grupos americanos, pero noté que no existía ninguno en español.

Ahí conocí a Viviana, una argentina viviendo en Australia.
Nos hicimos amigas —hasta el día de hoy, aunque nunca nos hemos visto en persona— y juntas fundamos el grupo Aprendiendo el Lenormand, el primero en español, que aún sigue activo con más de 200 miembros.

Mi pasión por el Lenormand nació de una curiosidad…
Pero se selló con un evento que cambió mi vida para siempre.

Por eso, para mí, el Lenormand siempre tendrá un lugar de honor en mi corazón.

Referencia real del evento:
Gran Incendio de Burlington, Wisconsin
https://www.nbcchicago.com/news/local/8-Alarm-Fire-Rages-At-Food-Plant-In-SE-Wisconsin-189174311.html

Déjame tus comentarios aquí abajo, ¡me encantaría leerte!
Bendiciones, Liz Figueroa Lenormand.

2 Comments

  1. Liliana Gazzola

    Guauu que experiencia y que acertadas las cartas.

    Reply
  2. Ivette

    Maestra has tenido un largo camino, te admiro, como ser humano y cartomante, gracias por tu conocimiento, lo das de corazón y con el afán completo de ayudarnos a quienes iniciamos

    Reply

Leave a Reply to Ivette Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

AVISO LEGAL:

La lectura de cartas en el aspecto legal se considera como "Entretenimiento". La adivinación a través de cartas sugiere "Opciones" para una solución a una situación. Las respuestas obtenidas de una lectura deben ser cuidadosamente analizadas por el cliente para que tengan acceso a su propio libre albedrío al tomar decisiones en su situación actual. El lector se abstiene de responder preguntas que soliciten consejo legal o médico.